Si bien la tala de árboles ya se produjo aún sin Declaración de Impacto Ambiental, el intendente Agustín Neme presentó la ordenanza en la que debían establecerse los usos de suelo proyectados.
Luego de la “consulta pública” realizada y mientras avanza la tala de árboles y los movimientos de suelo en las parcelas en las que se construirá un estacionamiento subterráneo para la instalación de un paseo comercial en el barrio cerrado Rumencó, el Municipio busca terminar de darle el marco legal a las obras mediante la elevación de un proyecto de ordenanza en el que se establecen los usos de suelo proyectados en el lugar según el Código de Ordenamiento Territorial (COT).
Como parte del acelerado crecimiento que tienen hace tiempo los barrios privados a ambos lados de la avenida Jorge Newbery, y particularmente el country Rumencó con la expansiones y hasta una estación de servicio, ya al menos durante febrero comenzaron trabajos con maquinaria en un predio de ese barrio privado que, hasta el momento, era un denso monte cultivado.
Y las tareas comenzaron a pesar de que no se emitió la Declaración de Impacto Ambiental (a mediados de enero había finalizado la “consulta pública” previa a esa declaración) y ahora se conoció que tampoco contaba con los usos de suelo que iba a tener de manera definitiva ese predio.
Es que la parcela -según el Código de Ordenamiento Territorial (COT)- forma parte del área denominada “Complementaria del Litoral Marítimo 1 (CoLM1), pero ahora el Municipio presentó un proyecto de ordenanza para atribuirle, además, una subzonificación determinada según los indicadores de “Equipamiento específico” (Ee), a partir del cual se permiten, entre otros usos, edificaciones y estacionamiento de vehículos.
Es que como parte del proyecto impulsado por Molas y asociados Fiduciaria, se prevé que se instalen allí siete construcciones destinadas a “macrolotes para actividades comerciales, educativas, recreativas y de salud” que se distribuirán en el terreno que en su extremo norte cuenta con la estación de servicio que ya está en construcción. Y además del reemplazo de la forestación por unidades comerciales, prevén excavaciones a metros del arroyo Corrientes para crear un estacionamiento subterráneo para 340 vehículos.
Al argumentar el proyecto de ordenanza, desde el gobierno municipal de Agustín Neme afirman que en el decreto de 2007 en el que se otorgó la “Convalidación Técnica Final” para la radicación del barrio ya se había establecido en torno a las parcelas en cuestión que en un futuro serían asignadas a “equipamientos comerciales y de servicios” para residentes y la población en general.
Incluso, cabe mencionar que en el propio estudio de impacto ambiental los desarrolladores reconocieron que todavía estaban a la espera de que se apruebe la subdivisión de las parcelas 171adx y 171 ady.
Otra de las particularidades del proyecto de ordenanza pasa por la clarificación de las compensaciones (en febrero venció la última de las sucesivas prórrogas para presentar el proyecto de ordenanza que ordene ese régimen) que deberá ofrecer el emprendimiento frente a los cambios de usos permitidos: paradójicamente, se comprometió a aportar recursos para el sistema de alumbrado público de la avenida Jorge Newbery frente a los barrios privados, es decir, también beneficiará a los propios impulsores.
