En el camino de la búsqueda espiritual solemos acercarnos al conocimiento con la intención de comprendernos mejor, encontrar respuestas y alcanzar mayor bienestar. Reiki, radiestesia, runas, oráculos, cristales, meditación, tarot y tantas otras herramientas pueden convertirse en instrumentos para la reflexión y el autoconocimiento.
Pero existe un aspecto del que pocas veces hablamos: incluso el conocimiento espiritual necesita límites.
Toda herramienta, cuando es utilizada sin equilibrio, puede terminar jugando en nuestra contra. El problema no necesariamente está en la práctica, sino en la manera en que nos relacionamos con ella. Podemos comenzar buscando una respuesta y terminar necesitando respuestas para todo. Consultar contantemente un péndulo, interpretar cada coincidencia como una señal, buscar significados ocultos detrás de cada acontecimiento o sentir que necesitamos realizar una práctica para poder tomar cualquier decisión son algunas formas de que la búsqueda espiritual puede transformarse, sin darnos cuenta, en una dependencia.
Y allí aparece una palabra fundamental: equilibrio.
El conocimiento espiritual debería ampliar nuestra libertad, no reducirla. Debería ayudarnos a confiar más en nosotros mismos, no a delegar permanentemente nuestras decisiones en una herramienta, un símbolo o una interpretación. También es importante recordar que no todo tiene necesariamente un significado espiritual. A veces una coincidencia es simplemente una coincidencia, un día difícil es simplemente un día difícil, y una emoción necesita ser escuchada antes que interpretada.
La verdadera espiritualidad, desde mi mirada no consiste en vivir buscando señales, sino en aprender a estar atentos sin perder los pies sobre la tierra. Es posible abrirnos a lo energético, a lo simbólico y a lo trascendente , y al mismo tiempo conservar el pensamiento crítico, el sentido común y nuestra capacidad de decidir. Quizás el verdadero aprendizaje no sea conocer cada vez más herramientas, sino aprender cuando utilizarlas y cuando simplemente permanecer en silencio.
Porque hasta la luz, cuando no sabemos regularla, puede encandilarnos. Y en el camino espiritual, tan importante como buscar respuestas es conservar el equilibrio que nos permite vivirlas.
Esta nota fue escrita por Jorge Alaguibe
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