Cámaras para multas, no para seguridad: la otra falla estructural de la Provincia
La estadística es brutal y habla por sí sola: en 2025 se robaron más de 5200 autos en General Pueyrredon y las cámaras del COM solo permitieron recuperar 75. Una eficacia del 1,4%. En una ciudad atravesada por el delito automotor, el dato no es solo un número
Mientras la Provincia de Buenos Aires perfecciona el uso de cámaras para fotomultas, control de velocidad y recaudación, la tecnología para prevenir delitos y recuperar vehículos robados sigue siendo prácticamente inexistente. Es un contraste que ya no puede disimularse: las cámaras sirven para cobrar, pero no para cuidar.
Un sistema que mira, pero no actúa
El concejal Diego García expuso el problema con claridad. Ante un robo en proceso, cuando un vecino llama y aporta marca, color y patente del vehículo, las cámaras no se direccionan para seguir el recorrido del auto ni para asistir a la policía en la persecución. El COM queda reducido a un centro de observación pasiva, incapaz de reaccionar en tiempo real.
La pregunta es obvia: ¿cómo puede ser que un sistema con cientos de dispositivos, operadores y un presupuesto millonario no logre intervenir en el momento crítico, cuando el delito está ocurriendo?
Tecnología para recaudar, no para prevenir
La Provincia ha invertido en sistemas de fotomultas, radares y control vehicular que funcionan con precisión quirúrgica. Pero cuando se trata de detectar un auto robado, seguir su trayectoria o activar un protocolo de recuperación, la respuesta es casi nula.
Es una contradicción que desnuda una política pública desbalanceada:
- Alta capacidad para sancionar infracciones.
- Baja capacidad para combatir el delito.
- Casi nula capacidad para recuperar bienes robados.
En términos de gestión, esto es una falla estructural. Y es imposible no señalar la responsabilidad política del gobernador Axel Kicillof, bajo cuya administración la Provincia consolidó un modelo donde la tecnología se orienta más a la recaudación que a la seguridad ciudadana.
El anillo digital: una herramienta útil, pero insuficiente
García recordó que el municipio instaló 53 cámaras lectoras de patentes que conforman el “anillo digital”, integradas con la base de datos nacional del Registro Automotor. Es una herramienta valiosa, pero incompleta:
- No cubre todos los accesos.
- No tiene despliegue estratégico.
- No se complementa con software de detección avanzada.
- No se articula con vigilancia aérea ni protocolos de persecución.
La tecnología existe, funciona y está disponible. Lo que falta es decisión política, inversión y planificación.
Comisión De Segruidad Del Honorable Concejo Deliberante
Por su parte el presidente del bloque libertario, el concejal Rolando Demaio en la última comisión de seguridad comenzó su exposición exhortando a todo el arco político a tomar conciencia sobre la situación con un textual que es real: “para dar solución a la inseguridad es necesaria una decisión política y tomar el toro por las astas”. También consultado por diferentes medios el ex candidato a intendente por LLA recordó que este problema viene desde hace un largo tiempo y que las condiciones en las que trabajan hoy los policías es realmente mala, que es necesario coordinar acciones para poder prevenir la mayor cantidad de delitos posibles y eso se logra con mayor presencia policial en las calles, articulando la tecnología pública y privada en beneficio del accionar preventivo o de intervención inmediata ante hechos delictivos. Rolando Demaio recordó también lo presentado por su bloque en materia de seguridad y poder tener la posibilidad de inhibir los celulares mediante la tecnologia que ya tiene ENACOM. De esta manera se estaría reduciendo la posibilidad de que los presos organicen atracos, entraderas y demas hechos vinculados al delito.
Un reclamo que debería ser obvio
El proyecto presentado por García en el Concejo Deliberante pide lo mínimo indispensable:
- Más cámaras LPR.
- Software de detección de movimientos violentos y armas.
- Vigilancia aérea para prevención y búsqueda.
- Coordinación real entre COM y fuerzas de seguridad.
No son ideas experimentales ni soluciones futuristas. Son herramientas que ya utilizan municipios que lograron revertir estadísticas similares.
Conclusión: la seguridad no puede ser un servicio secundario
La cifra del 1,4% es un síntoma de algo más profundo: la Provincia de Buenos Aires no está usando la tecnología para proteger a la gente, sino para controlar y sancionar al ciudadano común. La seguridad quedó relegada a un segundo plano, y los resultados están a la vista.
Mar del Plata necesita un sistema que funcione para prevenir delitos, asistir a la policía y recuperar vehículos robados. La provincia debería ayudar en este sentido y no solo tener un sistema que solo sirve para emitir multas.
La tecnología está. Los fondos están. Lo que falta es gestión. Y esa responsabilidad, en última instancia, es política.
